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mujeres-en-el-sepulcroTodo empezó en Galilea.

Es el momento de alejarse de Jerusalén, que resultaba peligrosa, es el momento de relajarse y descansar, es el momento de la añoranza, del vacío, de la noche. Pero de nuevo Jesús se hará presente para iluminar la noche y para llenar el vacío. El resucitado es el crucificado, es Jesús de Nazaret, el Ungido de Dios, con la fuerza del espíritu. Aquel que pasó haciendo el bien, y curando a los oprimidos. A este, Dios Padre lo lleva junto a sí, glorificándolo y constituyéndolo primogénito del mundo nuevo, del Reino de Dios. El es el camino. Por eso, para ver a Jesús resucitado no hay que ir a la tumba, sino a Galilea, al lugar de la llamada a sus discípulos, donde el primer milagro en las bodas de Canaan, el anuncio del reino de las Bienaventuranzas, de los cojos que andan y los ciegos que comienzan a ver, de las parábolas, del pan para todos, del llamar a Dios Padre, del retirarse a orar, de la tempestad calmada, del primer envío del día a día, de la pregunta clave a Pedro y que se nos hará a todos nosotros: ”¿me amas? ”. Id a Galilea, allí me veréis.

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